El valor agregado de la nube híbrida, eligiendo la estrategia más adecuada

Jérôme Totel, vicepresidente de Desarrollo de Productos y Negocios en DATA4, ha publicado recientemente que las empresas aún son bastante reacias a pasar a la nube híbrida, la mayoría de éstas simplemente porque no están conscientes de lo que podría ofrecerles en términos concretos.

A su juicio, en las compañías principalmente deben tener en cuenta que los ingresos generados por la industria de la nube híbrida deberían llegar a 68.8 mil millones de dólares para 2021, equivalente a un crecimiento promedio anual del 20%, de acuerdo al IDC.

Entonces, cree que se debe considerar el valor agregado de la nube híbrida y por eso ha querido compartir algunas preguntas que deben hacerse en las organizaciones para elegir la estrategia de nube más adecuada para sus necesidades.

Antes que nada, Totel ha explicado que la definición más utilizada para la nube híbrida es la siguiente: la combinación entre los servicios alojados en la nube privada (en centros de datos privados o en colocación) y en la nube pública.

Ha dicho que cada solución de alojamiento ofrece ventajas específicas, en términos de seguridad, flexibilidad o accesibilidad; sin embargo, aclaró que la nube híbrida implica necesariamente la piedra angular del sistema: los centros de datos.

“La conectividad, la seguridad y la ubicación física de sus datos dependen de su solución de alojamiento. Antes de comenzar, la empresa debe definir claramente sus necesidades y objetivos. La nube privada y la nube pública ofrecen ventajas específicas”.

Y es que la nube híbrida combina lo mejor de ambos mundos, pero sobre todo debe cumplir con las expectativas de la compañía: seguridad, cumplimiento normativo, ubicación de datos y facilidad de acceso (si es necesario).

También debe incluir servicios de compra en modo “como servicio” (por ejemplo, compras Almacenamiento como servicio para subcontratar la administración de equipos de almacenamiento) y subcontratación de la administración de infraestructura física, con la opción de ampliar ocasionalmente los recursos de la máquina virtual, entre otros.

Flexibilidad de la nube híbrida

En una entrada de blog ha detallado que migrar a la nube híbrida implica combinar las fortalezas de las nubes públicas y privadas, proporcionando una flexibilidad óptima y garantizando una escala adecuada de seguridad.

La nube híbrida también ofrece un mejor control de costos, permitiendo al cliente pagar sólo por los recursos y servicios que necesita y usa. Esto implicaría que el cliente también asuma la responsabilidad, en la medida en que deben pagar por cada reserva de máquina, incluso si no se utiliza, por ejemplo, si se olvidan.

“Una empresa tiene la opción de usar sólo ciertos servicios y sólo implementar ciertas ‘cargas de trabajo’ seleccionadas en la parte superior en la nube. Paralelamente, esta misma empresa también puede implementar otras ‘cargas de trabajo’, como servidores web, bases de datos y entornos de prueba, en una nube pública”.

Esto, según su criterio, puede ser especialmente útil si el ciclo de vida de estas cargas de trabajo es bastante limitado. Además, se pueden eliminar fácilmente.

A pesar de estas ventajas, Jérôme Totel ha recomendado que, antes de lanzarse a una estrategia de múltiples nubes, se conozcan las limitaciones de este modelo, asegurarse de que sea relevante para la empresa y que se tengan las habilidades y capacidades suficientes para adoptarlo y mantenerlo.

“La nube híbrida puede ser difícil de implementar. Esta es también la razón por la que, la mayoría de las veces, las empresas subcontratan esta tarea a socios especializados. Una conexión entre la nube pública y la nube privada es esencial: debe haber una política clara en la red”.

Además, cree conveniente que las nubes híbridas sean monitoreadas constantemente y que requieran una inversión adicional, particularmente en términos de seguridad y conectividad.

Estrategia de nube híbrida

El ejecutivo de DATA4 ha añadido que en las empresas deben estudiar meticulosamente sus aplicaciones y otras bases de datos, luego preguntar cuáles son los tiempos de tránsito aceptables y necesarios para que las aplicaciones funcionen correctamente, pero también definir los niveles de servicio que desea entregar a los clientes finales para cada aplicación, ya sea interna o externa.

Esta etapa también consistiría en distribuir las aplicaciones entre la nube pública y la privada, tomando en consideración los aspectos de seguridad y otras regulaciones vigentes como el GDPR (Reglamento General de Protección de Datos), la ley PSD 2 (Servicios de Pago de la Unión Europea), entro otros.

“El cliente enviará ciertas aplicaciones / datos a una nube pública porque cumplirá con ciertos requisitos (tiempo de latencia, plataformas compartidas, recursos compartidos, etc.) y todo lo que no quieran encontrar en una nube pública se enviará a una red de nube privada, también con el objetivo de satisfacer necesidades precisas (rendimiento, fiabilidad, seguridad, etc.)”.

En todo caso, ha insistido en que las soluciones deben ser confiables para estar seguros de que la aplicación funciona correctamente. Por ejemplo, ha especificado que algunas soluciones permiten conectar una plataforma de nube pública (Amazon, Microsoft, etc.) a la plataforma de nube privada mediante un enlace privado, sin pasar por Internet y con un tiempo corto de latencia.

El cliente, al definir su estrategia de red, debe elegir la velocidad del puerto físico para conectarse a la nube pública, la plataforma de CSP (proveedor de servicios en la nube) de su elección y su ubicación geográfica, así como la velocidad asignada a cada CSP y una solución redundante para garantizar la continuidad del servicio en caso de que se corte el enlace principal.

“La nube pública adolece de una imagen bastante negativa, en la medida en que las empresas, como los consumidores, la perciben como el patito feo, principalmente en términos de protección de datos y confiabilidad de la plataforma”.

Siendo claros, el centro de datos proporcionado es el mismo y las características y garantías también son las mismas. Las plataformas, sin embargo, son compartidas. Entonces, ha dicho que la nube pública no se deja de lado ni se subestima, ya que debe recibir el mismo tratamiento que la nube privada en términos de infraestructura de centro de datos.

Como se sabe, el CSP administra la infraestructura de la A a la Z para que el cliente pueda dedicar su tiempo y las aplicaciones comerciales relacionadas al crecimiento de su negocio.

“Por lo tanto, los equipos de TI (Tecnologías de la Información) pueden volver a concentrarse en otras actividades de valor agregado para garantizar la buena salud de la empresa, sin preocuparse por la administración operativa del servicio en la nube seleccionado”.

La nube híbrida tiene muchas ventajas, de acuerdo a lo concluido por el portavoz de DATA4, pero la empresa sólo puede beneficiarse de éstas si se esfuerza por configurar la nueva infraestructura de manera adecuada con los socios y las soluciones adecuadas.

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